Líderes de seguridad y justicia expresaron preocupación por el más reciente tiroteo mortal protagonizado por agentes federales en Minneapolis. Expertos en uso de la fuerza criticaron la versión ofrecida por funcionarios del gobierno de Donald Trump, señalando que los videos grabados por testigos contradicen la justificación oficial sobre los disparos que causaron la muerte de Alex Pretti, de 37 años.
El gobierno federal fue cuestionado por la falta de una investigación de derechos civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos y por obstaculizar los esfuerzos de las autoridades de Minnesota para realizar su propia pesquisa. Ante la tensión, la Asociación Internacional de Jefes de Policía pidió a la Casa Blanca promover un diálogo entre las agencias federales, estatales y locales.
Según Chuck Wexler, director del Police Executive Research Forum, los jefes de policía del país observan con preocupación los recientes incidentes en Minneapolis, que incluyen la muerte de Pretti y otros dos tiroteos ocurridos en semanas consecutivas. Wexler advirtió que las acciones del Departamento de Seguridad Nacional podrían tener un “efecto dominó” en todo el país.
Expertos en el uso de la fuerza declararon a Associated Press que los videos contradicen la versión federal de que Pretti se aproximó armado a los agentes. No se ha presentado evidencia que respalde la afirmación del jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, quien aseguró que Pretti intentaba “masacrar a las fuerzas del orden”. Videos muestran que el hombre sostenía un celular, no un arma, cuando fue baleado.
Seth Stoughton, exagente y académico, sostuvo que dentro de la Policía existe molestia por cómo el Departamento de Seguridad Nacional manejó la situación. Mientras tanto, varios funcionarios del gobierno comentaron el caso en redes antes de concluir la investigación. Stephen Miller lo llamó “un aspirante a asesino”, y el fiscal federal Bill Essayli publicó que acercarse armado a un agente justifica el uso letal de la fuerza, declaraciones que provocaron indignación.
Las autoridades de Minnesota denunciaron que se les impidió acceder a la escena tras obtener una orden judicial y que posteriormente un tribunal federal prohibió destruir o alterar pruebas. El propio Bovino describió el tiroteo como una tragedia “prevenible”, pero pidió esperar por la investigación antes de emitir juicios.
Expertos también cuestionaron la publicación en X del Departamento de Seguridad Nacional que mostró una pistola incautada antes de notificar a la familia de Pretti. Funcionarios estatales afirmaron que los agentes pudieron haber manipulado indebidamente evidencia clave.
Los videos disponibles no muestran a Pretti usando su arma. En cambio, un agente federal grita “arma” y luego otro dispara, incluso tras una breve pausa, impactando varias veces en la espalda del hombre. Los expertos resaltan que la verdadera evidencia será el video del celular que sostenía Pretti, aún no liberado por el gobierno federal.
El profesor Ian Adams calificó la respuesta federal como “de aficionados” y afirmó que la forma en que se manejó el caso ha generado rechazo dentro de los cuerpos policiales del país. “Los profesionales de la policía están observando lo que sucede y no les gusta lo que están viendo”, advirtió.
Este caso ha provocado protestas en Minneapolis y renovado el debate sobre la rendición de cuentas en el uso de la fuerza por parte de agentes federales.




