Recursos Naturales evalúa instalar ‘trapbag’ en Loíza para frenar la erosión

El DRNA inició gestiones para colocar una barrera de arena en Parcelas Suárez y proteger la costa sin limitar el acceso a la playa.
La agencia dio los primeros pasos para el análisis del terreno y adquirir esta herramienta que servirá de barrera sin perder el acceso a la playa en Loíza

Loíza – Con una primera visita a la costa de Parcelas Suárez, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) comenzó la evaluación necesaria para solicitar al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) los permisos para instalar un sistema contra la erosión conocido como “trapbag”. La alternativa permitiría proteger la zona sin impedir el acceso a la playa, un reclamo urgente de los residentes.

“Estamos haciendo una evaluación del lugar ahora mismo. Vamos a darle velocidad, pero tienen que suceder ciertas cosas: conseguir los permisos para remover escombros e instalar la barrera”, explicó el secretario del DRNA, Waldemar Quiles Pérez.

La compañía TrapBag, con sede en Florida, fue seleccionada para proveer esta innovación utilizada en el control de inundaciones y la erosión. Su costo inicial es de unos 100 dólares por pie lineal y consiste en cubos de tela de alrededor de cuatro pies de profundidad que se rellenan con arena.

Según Quiles Pérez, “no debemos tener problemas con el USACE porque ya hay un permiso para instalar material rocoso, cuyo impacto es mucho mayor. Confiamos en que pronto podremos comenzar”. El funcionario añadió que los cubos se despliegan como un acordeón, se rellenan parcialmente con arena humedecida y luego se completa el llenado para consolidar la estructura.

Para el líder comunitario Alexis Correa, la medida del DRNA “es efectiva” y permite mantener el acceso al mar. “Si se coloca roca, no tendríamos acceso a la playa. Con esta alternativa sí lo tendríamos. Es más blanda, natural y podríamos sembrar, algo que entusiasma a los jóvenes del barrio”, expresó, deseando que la instalación esté lista para marzo, cuando aumentan las marejadas.

En la visita participaron también los consultores del proyecto costero Vida Marina, de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla, dirigido por el doctor Robert Mayer y subvencionado por la National Wildlife Foundation. Mayer explicó que el “trapbag” nunca se ha utilizado en Puerto Rico, pero se considera una opción viable para el corto y mediano plazo. “Hay que hacer estudios primero para caracterizar esta costa y determinar qué funciona mejor a largo plazo”, dijo.

El arquitecto paisajista José Juan Terraza, también de Vida Marina, destacó que el sistema es fácil de remover, flexible y más económico que otras soluciones. “En otras partes de Puerto Rico, colocar rocas ha resuelto a corto plazo, pero ha generado nuevos problemas e incluso acelerado la erosión si no se instala correctamente”, advirtió.

Como parte del plan, el equipo de la UPR-Aguadilla, en acuerdo de comanejo con el DRNA, estará a cargo del primer paso en Parcelas Suárez: la limpieza de escombros y la medición de la costa mediante tomas aéreas y agrimensura. Terraza subrayó que “las costas son extremadamente dinámicas y hay que monitorearlas continuamente”.

Aunque el “trapbag” ofrece ventajas, Mayer insistió en que no representa una solución definitiva al problema de la erosión costera. “Necesitamos de los ingenieros costeros para determinar la mejor alternativa. Poco a poco estamos dejando atrás las pugnas y dirigiéndonos a lo correcto por el bienestar de las comunidades y del ecosistema”, concluyó.

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