Las normas temporales establecidas después del choque en 2025 entre un avión de pasajeros y un helicóptero del Ejército en el espacio aéreo de Washington D.C. serán permanentes, informó el Gobierno federal el jueves.
La Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) tomó la decisión luego de la investigación del accidente ocurrido el 29 de enero de 2025, que dejó 67 muertos. Las reglas prohíben que aviones y helicópteros compartan el mismo espacio aéreo cerca del Aeropuerto Nacional Reagan, eliminan la dependencia de la separación visual entre aeronaves y obligan a que todas las aeronaves militares transmitan su ubicación mediante el sistema ADS‑B Out.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) convocó una audiencia para el próximo martes, en la que se discutirán los factores que contribuyeron a la tragedia, considerada el accidente aéreo más mortífero en suelo estadounidense desde 2001.
“Después de aquella horrible noche de enero, este Gobierno se comprometió a hacer todo lo necesario para proteger el cielo de la capital y garantizar que una tragedia semejante no volviera a repetirse. El anuncio de hoy reafirma ese compromiso”, afirmó el secretario de Transportes, Sean Duffy.
Familiares de las víctimas esperan que el secretario y el Congreso adopten las recomendaciones que la NTSB presentará la próxima semana. Matt Collins, quien perdió a su hermano menor Chris en la catástrofe, aseguró que continuará viajando a Washington con otros familiares hasta ver cambios concretos. “Espero que se celebren audiencias en el Senado y en el Congreso, y que de ellas salgan resultados”, dijo desde Dighton, Massachusetts.
La FAA indicó que la nueva norma entrará en vigor este viernes. Además de las transmisiones obligatorias de ubicación, los controladores no podrán confiar en la observación visual para mantener la distancia entre aeronaves en un radio de ocho kilómetros del aeropuerto.
Según la NTSB, el helicóptero militar Black Hawk volaba 24 metros por encima del límite de su ruta y probablemente tenía un altímetro defectuoso. Sin embargo, incluso respetando el límite, la separación establecida no era suficiente para garantizar la seguridad. La agencia también reveló que los controladores aéreos habían advertido a la FAA sobre el riesgo de congestión aérea en la capital, y que se habían registrado 85 cuasi accidentes en los tres años previos.
Collins comentó que sigue viajando por trabajo y placer, pero que sus padres no han vuelto a subir a un avión. “Sigo pensando que volar es probablemente el medio de transporte más seguro, pero podría ser mucho más seguro”, dijo.




