El gobierno de Donald Trump impuso el viernes sanciones al presidente de Colombia, Gustavo Petro, a su familia y al ministro del Interior, Armando Benedetti, por presuntos vínculos con el narcotráfico. La decisión marca un nuevo punto de fricción entre Washington y Bogotá, tradicionalmente aliados en la región.
El Departamento del Tesoro explicó que las sanciones también alcanzan a Verónica Alcocer, esposa de Petro, y a su hijo, Nicolás Petro. “Petro ha permitido que los carteles de la droga prosperen y se ha negado a detener esta actividad”, señaló el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al justificar la medida. Según indicó, el presidente Trump busca “proteger a la nación” y enviar un mensaje de tolerancia cero al tráfico de drogas.
La ofensiva coincide con el despliegue de un portaaviones estadounidense en el Pacífico oriental, donde se concentran las rutas de narcotráfico desde Sudamérica. Estados Unidos también reincorporó a Colombia a la lista de países que no cooperan en la lucha antidrogas, un retroceso sin precedentes en casi 30 años.
Trump ya había advertido que reduciría la ayuda a Colombia e impondría aranceles a sus exportaciones, calificando a Petro en redes sociales como “un líder ilegal de la droga”. En declaraciones recientes afirmó que el mandatario colombiano “produce muchas drogas” y advirtió sobre posibles acciones “muy serias” contra su gobierno.
Petro respondió que se defenderá judicialmente en tribunales estadounidenses. “Frente a las calumnias lanzadas contra mí, me defenderé con abogados ante los tribunales de Estados Unidos”, escribió en su cuenta de X. También se reunió esta semana con el encargado de negocios de Estados Unidos en Bogotá, John T. McNamara, para discutir la política antidrogas.
El presidente colombiano insiste en una estrategia que prioriza acuerdos con los cultivadores de hoja de coca y la sustitución de cultivos, enfocándose en perseguir a los grandes capos y combatir el lavado de dinero. Afirma que su gobierno ha alcanzado cifras récord en incautaciones de cocaína, aunque cuestiona los datos de la ONU que reportan un aumento histórico del cultivo de coca en el país.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la extensión de cultivos de coca alcanzó 253,000 hectáreas en 2023, casi el triple del área reportada una década atrás. Mientras tanto, la administración Trump intensifica la presencia militar en América Latina, con bombardeos y operaciones marítimas que, según informes, han dejado decenas de muertos en el Pacífico colombiano.
Las tensiones entre Trump y Petro han escalado durante el año. Washington amenazó con aranceles después de que Colombia rechazara vuelos con migrantes deportados, y el Departamento de Estado llegó a considerar revocar la visa del mandatario cuando planeaba asistir a la Asamblea General de la ONU. La disputa marca uno de los momentos más difíciles en la relación bilateral desde el fin del Plan Colombia.




