Gelida, España — El servicio de trenes suburbanos en Cataluña permaneció suspendido tras el accidente ocurrido la noche del martes cerca de Barcelona, en el que un muro de contención cayó sobre las vías y provocó la colisión de un tren. Según las autoridades, una persona murió —un conductor en prácticas— y 37 resultaron heridas, la mayoría en el primer vagón.
El cierre del servicio causó grandes atascos en los accesos a Barcelona. El gobierno regional pidió reducir los desplazamientos e instó a las empresas a permitir el trabajo remoto. ADIF, el operador ferroviario español, indicó que las fuertes lluvias podrían haber originado el colapso del muro. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, expresó en X su “cariño y solidaridad con las víctimas y sus familias”.
El accidente se produjo apenas dos días después de otro choque de trenes en Andalucía, el peor desastre ferroviario en España desde 2013, que dejó al menos 43 muertos. La tragedia ocurrió el domingo cuando un tren con 289 pasajeros que cubría la ruta Málaga-Madrid descarriló y chocó con otro que viajaba en sentido contrario, de Madrid a Huelva, cerca de la localidad de Adamuz.
El impacto fue devastador: los dos primeros vagones del segundo tren se precipitaron por una pendiente, y algunos cuerpos fueron hallados a cientos de metros, según el presidente de Andalucía, Juanma Moreno. El miércoles, las autoridades confirmaron la recuperación de una nueva víctima, elevando el total a 43 fallecidos. Unos 37 heridos permanecían hospitalizados y otros 86 ya habían sido dados de alta.
“El accidente ocurrió en una línea recta y sin exceso de velocidad, lo que lo hace muy extraño”, señaló el ministro de Transporte, Oscar Puente, al asegurar que todas las hipótesis están abiertas. Explicó que se halló una sección rota de la vía que podría estar vinculada a la causa del siniestro, aunque precisó que aún es pronto para conclusiones.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios recordó que en agosto había solicitado revisar fallos detectados en varias líneas de alta velocidad y reducir la velocidad en tramos problemáticos, entre ellos el de la colisión. En el choque participaron trenes de las compañías Iryo, privada, y Renfe, pública. Iryo detalló que su tren fue fabricado en 2022 y pasó una inspección de seguridad el 15 de enero.
Puente y el presidente de Renfe, Álvaro Fernández, descartaron el error humano y confirmaron que ambos trenes circulaban muy por debajo del límite de 155 millas por hora. España, que cuenta con una de las redes ferroviarias de alta velocidad más extensas de Europa, afronta ahora un duro golpe a su reputación por la seguridad ferroviaria.
El gobierno declaró tres días de luto nacional mientras continúan las investigaciones y los esfuerzos de rescate en Andalucía.




